LOS POEMAS DE DAICHI: 30. Zuisho jizai— La libertad está en cada lugar, por todas partes

Olvidando el nombre zen del maestro Isan, 

Dejando el seno del asno y penetrando en el seno del caballo, 

¿Quién conoce la vía de irui chugyo? 

La garza baja a la orilla fría y se queda de pie bajo el claro de luna.

 

Muchos animales en este poema.

Zuisho jizai, la libertad está por todas partes, en cualquier lugar. Jizai creo que es como kan jizai al principio del Hannya Shingyo, el bodhisattva de la verdadera libertad. El poema es oscuro, no es fácil encontrarle un sentido exacto; pero donde nos conduce el maestro Daichi es al lugar donde podemos abandonar nuestras categorías, el lugar es hishiryo.

¿Quién conoce la vía de irui chugyo? Irui chugyo es una expresión que utiliza el maestro Nansen. Irui significa géneros diferentes, chu, mitad, dentro, y gyo, aquí significa ir: Irui chigyo es ir en medio de los géneros distintos.

Yendo con libertad entre los géneros distintos, aquí Daichi habla de animales, el asno en la casa del Este, el caballo en la casa del Oeste. Para nosotros cada animal representa una imagen a nivel humano; el asno es la ignorancia, el caballo la fuerza, el esfuerzo; la vaca siempre ha sido la prudencia. Entonces nos movemos entre estos géneros distintos.

El poema se apoya en dos diálogos. En el primero participa el maestro Isan (771-853) discípulo de Hyakujo que vivió en el monte del mismo nombre durante cuarenta y dos años y enseñó a dos discípulos famosos, Kyozan y Kyogen.

Un día dijo a sus discípulos:

—Después de mi muerte me convertiré en una vaca lechera; entonces encontraréis mi nombre zen, Isan, en el costado derecho de la vaca.

Y les preguntó: ¿En ese momento será una vaca o será el monje zen Isan? Contestad, ahora.

 

El segundo verso tiene relación con un diálogo entre la sangha del maestro Nansen. Cuando el maestro murió, un joven discípulo preguntó:

—¿Dónde se ha ido?

Y Chosha (¿- 863), discípulo cercano del fallecido maestro, contestó:

—Ha entrado en el seno del asno en la casa del Este y en el seno del caballo en la casa del Oeste.

Son respuestas interesantes, pero ¿cuál es su sentido profundo?

 

La vaca sale una y otra vez en los poemas y las historias zen. Es un símbolo muy antiguo de nuestra humanidad. En la India es un animal sagrado, y en África el rebaño de vacas mostraba el poder de una persona. La vaca da todo: su piel, su carne, su leche, sus cuernos…; se trata de un animal lleno de benevolencia para los seres humanos.

En cualquier caso, después de la muerte de Isan, una vaca es una vaca, no es Isan. No hay dos seres en una vaca ¿Qué quiso decir Isan entonces? ¿Y por qué lo nombra el maestro Daichi en su poema? Los distintos géneros no se mezclan.

Irui chugyo es un término creado por el maestro Nansen, que dijo: apegarse al lenguaje es lo peor, si os apegáis al lenguaje os convertiréis en vacas. La vaca rumia, rumia… rumia la hierba, igual se rumian las palabras. Sin embargo, las palabras son nuestro medio de comunicación más importante. La boca, la palabra expresa nuestros pensamientos o también puede mentir sobre nuestros pensamientos, a veces la boca no es muy de fiar. También expresa nuestras emociones. Igualmente comunicamos con el cuerpo, es la comunicación silenciosa. A veces el cuerpo se viste de la piel del formalismo. Es difícil, tampoco es exacto, hay que encontrar el verdadero cuerpo del Dharma. Ir más allá, to  hoshin, como en el poema anterior.

 

¿Quién conoce la vía de irui chugyo? Aquí también el maestro Daichi se ríe un poco de las enseñanzas de los maestros antiguos como Isan – Isan y su vaca. La vaca es la vaca, Isan era Isan. Podría decir igual yo: cuando muera entraré en una piedra y a un lado de esa piedra estará escrito mi nombre, Kosen. Todo es posible. Vida y muerte son un gran misterio. En general las mentes miedosas temen la muerte y su misterio y muy pocos temen la vida, muy pocos ven su misterio.

En el poema Daichi se ríe, es un poco crítico, le dan risa las palabras de los antiguos, como a Unmon en el Mumonkan. Va más allá del barniz de los escritos, de los koan, de los sutras. Más que de interpretar las palabras de la enseñanza, se trata de entrar en su mente/corazón. De avanzar en la Vía, no de rumiar la hierba de la enseñanza igual que una vaca.

Si hablamos y discutimos, dice el maestro Deshimaru, eso se vuelve irui chugyo; por ejemplo ¿qué pasa después de la muerte? También vida y muerte son géneros distintos que no se mezclan.

Irui chugyo nos enseña que debemos concentrarnos en un solo objeto aquí y ahora; esto es lo más importante, seguir un único camino, debemos encontrar la vía única, no mezclar todo. No es bueno ir en dos direcciones, es una vía dividida, sino (que lo es) pasear libremente en medio de los géneros distintos, siguiendo una única dirección. Así podemos encontrar jizai, la verdadera libertad, e ir en armonía con la enseñanza de la Vía.

¿Quién conoce la vía de irui chugyo? La libertad de la que habla el maestro Daichi no es una censura, sino aceptar libremente los distintos géneros. Un ser humano es un ser humano, un animal es un animal. Aunque los animales por su comportamiento pueden a veces representar (cosas) para el ser humano, son otro género.

La garza desciende sobre la orilla fría y se queda de pie bajo el claro de luna. Este último verso está en relación con el poema Hokyo Zanmai del maestro Tozan, iniciador de nuestra escuela Soto:

La nieve blanca se amontona en la bandeja de plata. 

La luz de la luna envuelve la garza blanca. 

Son cercanos, pero no idénticos. 

Están mezclados íntimamente pero cada uno entiende su estado.

La garza es blanca, la luz de la luna también e igual que la nieve y la bandeja de plata. Estas blancuras se mezclan, se armonizan íntimamente. Hay unidad pero la garza es la garza, la luna es la luna… el género de cada uno es distinto. Son géneros muy cercanos, pero no son idénticos. Representan lo no diferenciado y al mismo tiempo cada uno es distinto.

Recibimos todos los días miles y miles de informaciones ¿cómo gestionarlo todo? Irui chugyo, ir en el medio de los distintos géneros. Aceptar todo, no discriminar; aceptar todo con la sabiduría no discriminativa. Es difícil, pero de esta forma encontramos la libertad que está en cada lugar.