LOS POEMAS DE DAICHI: 21. Joshu koshi no wa – La historia del perro de Joshu

 

El perro de Joshu no tiene la naturaleza de buda.

Pero es diez mil veces mejor que la naturaleza del gato.

Si no podéis creer esto, por favor id al huerto y mirad

¿Qué es más grande, el pepino o el nabo?

 

De nuevo es un poema-koan. Es muy interesante, el perro, el gato, el pepino, el nabo… El Zen simplifica, vuelve siempre a las cosas simples y cercanas; salen muchos objetos insólitos – el papel higiénico, el pepino, el nabo, el bastón–. Siempre está cerca de la vida cotidiana. El Zen no huye de la vida de cada día; la Filosofía se ha vuelto muy sencilla.

El perro de Joshu no tiene la naturaleza de buda. Hablé de este koan durante un campo de verano cuando la enseñanza giraba alrededor de Bussho, La naturaleza de buda. En el Sutra del Nirvana se dice que todas las existencias tienen la naturaleza de buda; esto incluye a los animales. Entonces ¿por qué no iba a tenerla el perro?

Es un koan muy famoso en el Zen Rinzai, el primero de la compilación del Mumonkan, La puerta sin puerta. El maestro Joshu vivió de 778 a 897, y se ordenó monje cuando era ya mayor, tenía 70 u 80 años. Después hizo zazen durante 40 años. Cuando yo era una principiante de zazen, me parecía un tiempo enorme – el maestro Deshimaru también había practicado más de 40 años–. Ahora he sobrepasado ese tiempo de práctica… y sin embargo no sé nada, sólo hago zazen.

 

Un monje preguntó al maestro Joshu:

–¿El perro tiene la naturaleza de buda o no?

El monje conocía el Sutra del Nirvana y quería preguntar, examinar a Joshu. Joshu lo sabía y contestó:

Mu. Nada.

Este koan significa Mu ga, sin ego, sin particularidad, ninguna naturaleza del ego. En los comentarios de este poema el maestro Deshimaru apunta al inicio del Zen en China, cuando nació del encuentro entre el budismo indio y del taoísmo chino. Siempre se ve a los indios como muy místicos pero sin embargo el principio del ku, sunyata, cero, viene de ellos. A llegar a China pasa a mu: negación. En chino significa nada, es negativo, nihilista a veces. Joshu contestó: Mu; pero el mu de Joshu no es el mu solamente negativo; es la existencia sin substancia, la no-sustancialidad.

Incluso el perro tiene un karma, pero no tiene un alma, no tiene substancia. Pensamos siempre en un alma: ¿Sobrevive el alma después de la muerte? Es un problema importante, la esencia misma de la religión.

No hay más que la naturaleza de buda. Es la única realidad.

 

Ku, sunyata en sánscrito, significa el vacío, nada (el vacío no es algo), la relatividad. Sunyata no niega el concepto de existencia como tal, pero mantiene que todas las existencias y sus constituyentes dependen de la causalidad. Como los factores de la causalidad están constantemente sujetos a cambio, en consecuencia no puede haber una existencia estática.

Sunyata niega categóricamente la posibilidad de toda forma de existencia fenoménica estática. (Aunque no lo percibimos en circunstancias normales) todo cambia a cada instante (el cambio sólo lo percibimos en trechos más largos de tiempo). Y todos los fenómenos son relativos y dependen de otros (son contingentes).

En el budismo antiguo o Hinayana el concepto de sunyata, ku indica el principio de la imposibilidad de (la existencia de) un atman independiente, pero el budismo Mahayana va un paso más allá, negando la posibilidad de que la naturaleza de los dharmas que conforman el mundo material detente una existencia propia.

Todo lo que podemos decir es que todas las cosas, los dharmas, son sunya, relativos y dependientes de causas. Entonces sunyata no debe ser confundido con nihilismo o negación de toda existencia fenoménica. Sunyata (subyace en) todo el cosmos, (que) existe sin substancia.

 

El perro de Joshu no tiene la naturaleza de buda, pero es diez mil veces mejor que la naturaleza de gato. Aquí Daichi hace un juego con las historias de dos maestros, Nansen y Joshu. ¿Por qué aparece el gato ahora, la naturaleza del gato?

El maestro Nansen era el maestro de Joshu. En una ocasión dos grupos de discípulos se disputaban un gatito, ambos lo querían. El maestro Nansen apareció y les preguntó:

–Este gato ¿tiene la naturaleza de buda o no? Si nadie puede contestar, lo cortaré en dos.

Todos quedaron sorprendidos y sin contestar, por lo que Nansen finalmente cortó el gato en dos. Esa tarde Joshu regresó de un viaje y fue a la habitación de Nansen, su maestro, que le contó la historia:

–He matado un gato. Los discípulos fueron incapaces de contestar a mi pregunta: ¿Este gato tiene la naturaleza de buda, sí o no? ¿Tú qué hubieras contestado?

Joshu quedó en silencio, puso sus sandalias en su cabeza y salió de la habitación.

–Ah! dijo Nansen, si Joshu hubiera venido antes, no habría matado al gato.

Daichi compara los dos koan: el del perro de Joshu y el del gato de Nansen. ¿Cuál de los dos es mejor? En los poemas del maestro Daichi la primera y la segunda frase explican, se refieren a una historia, después los versos tercero y cuarto ironizan o se oponen, y finalmente la conclusión formula un koan. Todos sus poemas siguen este modelo. De algún modo Daichi parece decir que el koan de Joshu es superior al koan de Nansen, esta conclusión certifica que Nansen ha educado a un gran discípulo, Joshu. Nansen era un maestro muy severo, especialmente con los preceptos. Sin embargo cortó el gato en dos; es como la vuelta de un karma antiguo a sus acciones.

 

Si no podéis creer esto, por favor, id a la huerta y mirad

¿Qué es más grande, el pepino o el nabo?

También es un koan. ¿Qué significa? Las diferencias, nuestra forma de competir en la vida. Al final no hay diferencias entre los dos maestros, aunque en el poema el koan de Joshu parece mejor que el de su maestro. El pepino y el nabo no tienen grandes diferencias de tamaño, se pueden confundir si se comparan con el único criterio del tamaño. Las dos enseñanzas son muy buenas y no deben ser comparadas.

Sin embargo, para profundizar la intimidad con el mu de Joshu debemos volver a otro poema del maestro Daichi, el número 11, El hombre que plantaba pinos, el encuentro entre el cuarto y quinto patriarcas chinos.

Un hombre mayor que trabajaba plantando pinos pidió al maestro Doshin ser su discípulo. El maestro le dijo:

–No, no, ya eres demasiado mayor para seguir la Vía, tienes que renacer de nuevo y entonces podrás ser mi discípulo.

Tiempo después el hombre mayor renació en el seno de una joven, y el bebé pasó por múltiples peripecias –es una historia china–, hasta que un día el camino de este niño se cruzó de nuevo con el del maestro Doshin y entablaron un diálogo. Doshin le preguntó:

–¿Qué es tu nombre de familia, tu sei?

En japonés sei tiene muchos significados: entre otros familia, pero también naturaleza,  sexo. El niño contestó:

–Mi nombre, mi sei no es un sei normal.

Por un lado era un niño abandonado, no tenía un nombre de familia, y por otro, también hablaba de su naturaleza.

–¿Cuál es?

–Mi nombre es naturaleza de buda.

–¡No es posible! contestó Doshin. Tú eres sin naturaleza de buda.

–La naturaleza de Buda es vacuidad, ku, por eso se llama ser sin, mu.

 

Mu, ser sin, es ser la naturaleza de buda y es ser sin la naturaleza de buda.

Es una metáfora sobre los cambios producidos con el encuentro entre budismo indio y taoísmo chino. En el seno de la joven el hombre mayor se ha convertido en un niño y a partir de ahí apareció el Zen.

Entonces a la pregunta del monje: ¿El perro tiene o no tiene la naturaleza de buda? el maestro Joshu contesta: Mu. El perro tiene la naturaleza de buda, mu.

En la práctica del zen nada está evidente, nada está escondido.