LOS POEMAS DE DAICHI: 28. Datsu jin fudatsu kyo – Quitar la persona y no quitar el objeto

El sonido de la flauta de bambú preciosa como una joya ha cesado en el claro de luna. 

El viejo palacio cae en un silencio profundo y no hay ningún seguidor. 

Incluso la luz de la primavera tras la puerta no penetra aquí. 

Sólo la bandera azul se mueve con el viento de los sauces.

 

Quitar la persona y no quitar el objeto. Es como el zazen con lluvia. Dejamos la lluvia ser nuestra mente, no hay nadie. La mente es la lluvia, la mente es buda.

Quitar la persona y no quitar el objeto forma parte del método de educación del maestro Rinzai en el Rinzai Roku. Están los cuatro métodos, shi ryo ken:

Quitar la persona y no quitar el objeto. No hay nadie, es sólo el objeto.

Quitar el objeto y no quitar la persona. Hay solo el ego y ninguna otra cosa existe en el mundo. Es la condición ordinaria.

Quitar a la vez la persona y el objeto. Es mu, en el mundo no existe nada.

No quitar la persona ni el objeto. Los dos existen. El cuarto método es la igualdad entre la persona y el objeto.

 

El sonido de la flauta de bambú preciosa como una joya ha cesado en el claro de luna. No hay nadie, el sonido se ha apagado. Queda solo la luna que aclara todo. ¿Lo entendéis? Entonces abandonad la expresión del sonido de la flauta. Abandonad la propia manifestación del ego. Dejad solo la luna aclararlo todo, en paz.

En nuestro dojo lo practicamos así, por ejemplo cuando comemos. Cuando comemos la guenmai estamos totalmente concentrados con la acción de comer y normalmente no hay ego. Igual que con los sonidos, cuando se toca la madera, la campana, el mokuglio, el tambor… la persona se desvanece. Es difícil pero así es.

 

El viejo palacio que cae en un silencio profundo es el mismo maestro Daichi en zazen. No es el palacio de un rey político sino la vieja práctica que se perpetúa año tras año. En los huesos del viejo maestro, en el palacio del viejo maestro, no hay ni un seguidor, nadie le sigue, nadie hace ruido.

En zazen podemos practicar esta observación objetiva. El objeto es mi cuerpo-mente, mi cuerpo-mente sin ego. “Que no me duele, que no está torcido, que no está dormido.” Mi masa de carne sin ego.

 

Aunque brilla la luz de la primavera tras la puerta, la luz no penetra aquí. Solo la bandera azul es movida por el viento de los sauces. Es interesante esta expresión, el sonido que hace el viento en los sauces. No se puede atrapar el viento; aquí lo oímos subir, venir a través del río y de los bosques, pero es como el espíritu, no se puede atrapar.

Hubo una vez una discusión entre unos monjes acerca del viento y la bandera del templo. ¿Qué es lo que se mueve? ¿La bandera es la que se mueve con el viento o es el viento que mueve la bandera? ¿Dónde está el actor? ¿El ego dónde está? El maestro Eno se presentó entre los monjes y les dijo: Es vuestra mente la que se mueve.

Sin ego, no hay nada a lo que agarrarse; solo una gran soledad dentro de los humanos. Solo una gran fiesta dentro de los budas.

 

Al final de los comentarios del poema el maestro Deshimaru da los cuatro métodos o formas del pensamiento en el Zen: La primera, la más común, es pensar con nuestra voluntad ordinaria, shiki, como la mayoría de la gente. La segunda es no pensar con nuestra voluntad propia, ku, abandonar las ilusiones. La tercera es pensar y no pensar, shiki y ku. La cuarta es más allá de pensar, más allá de no pensar, shiki soku ze ku, ku soku ze shiki. Los fenómenos penetran la vacuidad, la vacuidad penetra los fenómenos; de esta forma aparece la sabiduría.

El equilibrio entre zazen, ku, la vacuidad, por una parte, y nuestros pensamientos, los deseos individuales y la dualidad automática por otra, hace aparecer la sabiduría de la no dualidad. Si no entendemos este punto podemos practicar durante miles de años sin llegar a abandonar el primer método: pensar con la propia voluntad, shiki. Debemos aprender a ir más allá, a sobrepasar lo habitual humano ordinario. El humano ordinario no tiene mucho interés. Hay muchos, y pocos pueden encontrar la sabiduría.

Incluso entre los que practican zazen muy pocos pueden o quieren encontrar la sabiduría del no-dos en su vida cotidiana. Cuando ku y shiki se interpenetran mutuamente. Es mi vía, mi dharma.