LOS POEMAS DE DAICHI: 3. Butsu Jodo – El Satori de Buda (II)

Después de que el fruto del Buda haya plenamente madurado, finalmente realizo la Vía.

Iluminando y trastornando el universo dio su enseñanza a todos los seres sensibles,

Una sola voz, un grito, la luna de las cuatro de la mañana.

En la almohada aquí y ahora ¿Por qué ninguno puede despertarse de su sueño?

El  fruto es el resultado de los méritos. En la primera frase Daichi habla de la acumulación de los méritos del Buda. Cuando estaba sentado debajo del árbol de la Bodhi, fueron apareciendo las ilusiones con Mara y sus hijas, el mundo de los deseos. Le prometieron ser el más fuerte, el más poderoso de los reyes del mundo. Se dice que en ese momento el Buda, que no quería caer de nuevo en sus ilusiones kármicas, pidió ayuda de nuevo al cielo. Se puso a llover, llover, llover…; todas sus ilusiones se hundieron en el agua de la Vía Láctea, desaparecieron (este es el sentido de la ceremonia que hacemos en sesshin cuando se vierte el agua en el altar del maestro Deshimaru; se vierte el agua de los méritos de la práctica). 

El Buda buscaba la Vía, auténtica, la Vía de la vida, cómo es importante vivir. Tener dinero, mujeres guapas, ser ministro, son solamente aspectos del éxito social de nuestra vida. Pero ¿qué es verdadero éxito? Al maestro Deshimaru le gustaba hablar de Napoleón; decía que finalmente, de este hombre poderoso solo quedaba su nombre en una botella de coñac. Napoleón tuvo un periodo de victorias, pero al final sufrió la derrota en Waterloo y más tarde el exilio. Mao Tse Tung sacrificó millones de vidas humanas con su revolución. Ha habido muchos hombres políticos famosos que al fin y al cabo han sido definitivamente asesinos.

¿Cuál es el secreto de nuestra vida? Algunos tienen un nivel espiritual superior, otros desean un gran éxito artístico, otros tienen un pequeño despertar y abandonan la búsqueda del éxito, la conquista de las mujeres y la persecución del dinero. El Buda quería alcanzar el satori, comprenderse a sí mismo realmente, profundamente, que es lo mismo. Al principio de su zazen, bajo del árbol Bo, el Buda esperaba leche y arroz de una joven: la naturaleza humana es así, todas las mañanas deseaba verla. El Buda experimentó todas las cosas durante zazen, como vosotros hacéis, pero ¿cómo pudo cortar la raíz de todos los sufrimientos? Cortar desde la mente es muy difícil, el Buda entendió que pretender cortar los deseos, las ilusiones durante zazen, es imposible. Que solamente con la voluntad somos incapaces, no podemos conseguirlo. Inconscientemente, naturalmente, automáticamente no hay que buscar cortar las ilusiones ni seguirlas, así es hishiryo. Durante tres millones de años, sus méritos se acumularon y finalmente, cuando estuvo todo listo, se convirtió en un ser despierto. 

Obtener el satori significa despertarse; el cerebro cambia totalmente, vuelve al origen. Satori, zazen, significa volver a la condición normal; no es una iluminación, no es una condición especial de la mente. La mayoría de las personas tienen el cerebro perturbado. El Buda realizó el satori para todas las existencias, para todos los seres, para todas las vidas del universo. 

Jodo, es como en el Busho Kapila: 

Busho Kapila, nació en Kapila,

Jodo makada, alcanzó el despertar en Maghada, 

Seppo harana, enseñó en Harana, 

Nyu metsu Kuchira, entró en el nirvana en Kuchira. 

Después que el Buda maduró plenamente durante tres gi. La palabra ka, en sánscrito phala, significa fruto, resultado; resultado de una combinación de causas. Según el punto de vista del budismo todos los fenómenos son el producto, el resultado de diversas causas. Nada en nuestro mundo fenomenal existe fuera de los factores de causalidad.

En general, se habla de la ley de karma con la palabra inen. El budismo afirma la existencia de dos tipos de causas: las causas directas y las causas contribuyentes. Rechaza la idea de que un resultado sea el producto de una causa sencilla, no influenciada por causas contribuyentes, igual que rechaza que los fenómenos puedan existir de forma independiente. Cuando en nuestra vida normal practicamos zazen, generalmente al principio hay siempre una idea de tiempo lineal hacia el futuro. Queremos alcanzar algo, alcanzar el satori, visitar todos los templos, ser maestro. Esto es una visión lineal, proyectada al futuro del tiempo. Sin embargo, aquí, Daichi nos presenta el tiempo como la acumulación de los méritos del Buda, es decir que, de una forma inconcebible, ya hemos llegado. No hemos llegado porque seamos monjes, no hemos llegado porque hayamos recibido la transmisión; hemos llegado, en este mismo instante, ya. 

Comprender los méritos es difícil. Por ejemplo ¿por qué en una familia con hermanos y hermanas unos se sientan en la postura de Buda y otros no? No se trata solamente un karma genético, aunque los genes también tienen su importancia. ¿Por qué esto se ha producido en nuestra vida?… Es algo que ha llegado, no es una cosa para llegar a otra. Pero eso no lo podemos entender, solo realizarlo en el momento presente. Sobre el significado de la Vía, para obtener el satori se han propuesto numerosos métodos, como las mortificaciones. Durante años el Buda comía solo un grano de sésamo o de arroz, bebía solo una gota de agua, practicaba la meditación sobre un cojín de agujas de pino y se cubría de barro como hacen las ranas en invierno, buscando la Vía auténtica. 

Los méritos para el fruto del Buda han madurado durante un tiempo largo, muy largo. Mi maestro decía que «el satori existe antes de que practiquemos». Este satori sin nombre, que existía antes de la palabra satori, es el que nos ha conducido a sentarnos en zazen. Debemos tener una visión ancha de nuestra vida, de la vida, y una visión pacificada.