Kohun Ejo

El patriarca número cincuenta y dos fue el monje Koun Ejo, discipulo de Dogen y su sucesor en el Dharma.

Ejo era descendiente de una familia noble. Estudió el budismo en el seno de la escuela Tendai y posteriormente accedió al conocimiento de las doctrinas de la Tierra Pura. Durante algunos años tuvo como maestro al monje zen Kakuan. Alejado tanto de la persecución del provecho personal como de la fama, siguió su camino de búsqueda, lo que le acercó a Dogen.

Cuando Dogen regresó de su viaje a China se estableció en Kenin-ji. Ejo se acercó hasta allí para conocerlo. Según el Denkoroku, en esta primera entrevista Ejo constató la profundidad de las enseñanzas de Dogen y le solicitó ser su discípulo. Pero Dogen aplazó la relación, pues buscaba un lugar más apropiado para practicar; por eso Dogen abandonó Kenin-ji y se trasladó a un ermita en Fukakusa, donde escribió el Bendowa. En esta obra se puede leer:

Durante cierto tiempo viviré solo, me trasladaré de un lugar a otro como una nube o como una planta acuática, siguiendo así el camino de los antiguos sabios […] ¿Cómo harán [los practicantes] para visitarme y para practicar conmigo? Siento compasión hacia ellos y por eso he decidido compilar las cosas que aprendí acerca de la manera de practicar que se sigue en los monasterios Zen chinos y las enseñanzas que recibí de mi Maestro. Deseo dejar estos escritos a los buscadores sinceros de la Vía.

El Bendowa fue escrito para los practicantes como Ejo, e incluso hay quien afirma que las dieciocho preguntas y respuestas de la obra son un reflejo del primer encuentro entre Dogen y Ejo.

En el año 1234 Ejo volvió a encontrarse con Dogen y se convirtió en su discípulo.

Si os abandonáis a la espiración y dejáis que vuestra inspiración os llene en un armonioso vaivén, sólo queda un zafu bajo el cielo vacío y el peso de una llama.

Kohun Ejo

Según se relata en el Denkoroku:

En cierta ocasión, Koun Ejo pidió que el venerable Dogen le instruyera y este le dijo: “Un solo cabello puede atravesar mil agujeros”. Al escuchar esto, Ejo alcanzó el despertar. Aquella misma tarde, después de postrarse ante Dogen, le preguntó: “Sin tomar en consideración la expresión un solo cabello ¿qué significa mil agujeros?” “Completamente atravesados” replicó Dogen, con una sonrisa. Koun Ejo se postró nuevamente ante su maestro.

Más adelante recibió la transmisión del Dharma y fue nombrado Shusso (monje principal) de Kosho-ji, y como tal autorizado a impartir, en ausencia del Maestro, las enseñanzas.

Durante veinte años fue asistente personal de Dogen, y a su muerte le sucedió como abad de Eihei-ji.

En la tradición del zen Soto la amistad que unía a Ejo con Dogen ha quedado como un ejemplo de la relación maestro-discípulo.

Tras la muerte de Dogen, siguió transcribiendo sus enseñanzas. Estas notas han hecho posible la difusión de la mayoría de los textos del Shobogenzo.

Hacia el final de su vida Ejo escribió un único texto, el Komyozo Zanmai “El Samadhi del granero de la gran sabiduria”. Este texto permaneció en secreto hasta la era Meiji, en el siglo XIX. Sólo podia ser revelado a las personas consideradas aptas para practicar la Vía.