Hokyo Zanmai, el Samadhi del Espejo Tesoro (I)

El maestro Dogen decía que el Hokyo Zanmai era la luz de la sabiduría. Se dice que Tozan lo escribió solamente para su discípulo Sozan, pero Dogen y Kodo Sawaki pensaron que el Hokyo Zanmai debía ser puesto en conocimiento de todos.

 

Un día, alguien le preguntó al maestro zen Muso: «¿Cuál es la diferencia entre la persona ordinaria y Buda?». El maestro Muso respondió: «El Buda y la persona ordinaria son la misma persona, sólo que el Buda ha abandonado su condición de existencia».

La condición de existencia de una persona es haber nacido de un padre y de una madre y construirse a sí mismo a partir de este nacimiento. La condición de existencia de una persona es «el personaje», «el reflejo». Zazen es la manifestación del cuerpo y de la mente de Buda, la manifestación inmóvil y silenciosa. El pensamiento de Buda es hishiryo, «más allá del pensamiento», «más allá del no pensamiento», «pensar sin pensar». Así pues, durante zazen dejad pasar vuestros pensamientos como el agua de un río que corre, no os agarréis a ellos. Durante los diez días de la primera sesión del Campo de Verano dejad a un lado vuestras condiciones de existencia, olvidaos del personaje, reencontrad al Buda. Aquí, es realmente el lugar perfecto para la práctica de la Vía. Normalmente está todo organizado para que no tengáis que pensar demasiado ni tomar decisiones personales que nacen automáticamente, sin verdadera conciencia ni comprensión de las acciones de uno mismo. Cuando practicáis en un dojo —por ejemplo, en el dojo de Madrid—, cada uno se convierte en «zazenbuda» durante la práctica, pero rápidamente, a la salida de zazen, cada uno vuelve a convertirse en una persona ordinaria, cada uno vuelve a su personaje; el Buda que está en él, en ella, ya no los ilumina más: es una pena.

Cuando practicamos en el templo, nos convertimos en instrumentos de la práctica de la Vía. Así pues, el tenzo es un tenzo, no es una persona con un nombre y una historia, no es tampoco un cocinero. El tenzo practica la Vía en las «diez direcciones» preparando la cocina. Para el responsable de samu es idéntico: se convierte en un instrumento de la Vía, su historia personal no es muy importante, no es el momento… Todos aquellos que tienen responsabilidades tienen responsabilidades de Buda, de Despertar. Así, la persona ordinaria se borra; las condiciones de existencia se olvidan, se dejan pasar… Entramos en la dimensión de la práctica de la Vía. «La Vía» es la vía del Despertar.

El tiempo pasa muy rápido. Una vida es como un suspiro, así que no desperdiciéis el momento presente. En la vida se habla siempre de provecho, en el zen hablamos de no provecho, pero yo os aconsejo que os aprovechéis de este espacio puro y completo que es zazen.

 

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