Bussho, la Naturaleza de Buda

Al comienzo del siglo XIII el maestro Dogen exponía a los monjes budistas japoneses la doctrina que describía con detalle el mejor método para reencontrar el estado original de la mente. Este mejor método para ir a la fuente de la mente es zazen.

Buda Sakyamuni dijo:

Todas las existencias tienen la Naturaleza de Buda, siempre presente e inmutable en cada una de ellas.

A menos que practiquemos Zazen no podemos reconocerla ni encontrarla en nuestra mente. Sería un error creer que somos ahora budas porque tenemos la Naturaleza de Buda. Casi todas las personas la encuentran y la reconocen pero como lo hacen a través de su karma, pierden su camino, son inestables, ansiosos… Pero todos los Budas la han encontrado y reconocido sin karma y de esta manera todos se han vuelto Budas naturalmente.

Estas son frases que yo había subrayado en mi juventud zen: «Reconocer nuestra verdadera naturaleza sin karma, más allá de nuestra existencia condicionada». Cuando la reconocemos a través del karma, la reconocemos a través de nuestros pensamientos, nuestros razonamientos, nuestras consideraciones, nuestras creencias… es decir, hay siempre una distancia, una interpretación entre el ‘yo’ y nuestra naturaleza profunda. Zazen es tocar la mente más allá de los pensamientos. La verdadera Naturaleza de Buda significa no pararse en una cosa, no permanecer, no coagularse; también significa verdadera libertad interior, sin ninguna restricción procedente de los otros, porque siempre recibimos la influencia de los demás.

En el dojo hay algunas parejas que hacen zazen juntos: R y D, C y S, D y L. En su relación está la dimensión de la Vía, van en la misma dirección de vida, y eso es importante; pero es preciso saber que incluso si uno comparte la misma cama, uno no comparte los mismos sueños. Hay una unión y cada uno debe investigar, encontrar su propia libertad interior.

La Naturaleza de Buda no es una especie de iluminación, no significa una condición especial de la conciencia: es la condición normal de la conciencia. También es un error pensar que la Naturaleza de Buda, Bussho, existe en nuestro cuerpo como el grano de una fruta. La semilla de Bussho no existe como forma, es ku, shunyata, vacío. Puede ser encontrada a través de la práctica de zazen.

Es zazen mismo. Cuando abandonamos nuestro ego y todos nuestros dogmatismos estamos en armonía y en acuerdo con todo el universo y podemos encontrar y reconocer esta naturaleza en nosotros mismos.

Es luminosa como el resplandor de la luna llena. Existe no solamente durante el tiempo de una vida sino también después de la muerte e incluye nuestra más alta consciencia, pero ella no es la consciencia: es la universalidad y la eternidad.

Esta Naturaleza de Buda es la fuente viva de nuestra práctica de zazen. Reconocer vuestra naturaleza profunda es realizar la revolución interior.

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